Drones para dummies

Debido a las últimas noticias publicadas sobre varios accidentes producidos por manipulación o uso indebido de los drones, queremos aportar nuestro granito de arena e intentar arrojar algo de luz en cuanto a la normativa sobre drones en España, ya que parece resultar si no imposible, muy complicado, tener las ideas claras al respecto. Para ello, hemos preparado esta breve guía que esperamos os pueda resultar útil.

En estos tiempos que corren parece que cualquiera puede hacerse con un dron a un buen precio, liarse la manta a la cabeza y empezar a volar alegremente ofreciendo servicios profesionales a otros. Desde aquí pensamos que es necesario poner un poco de cordura y sentido común para así evitar accidentes que, desgraciadamente, ya se están produciendo.

Hace un par de meses, nos sorprendimos con la noticia del accidente sufrido por el cantante Enrique Iglesias durante un concierto en Tijuana (México). Frente a 12.000 personas, se hizo un corte en varios dedos de la mano derecha al intentar a coger un drone que estaba sobrevolando el recinto y captando imágenes aéreas del espectáculo.

La semana pasada se produjo otro accidente en Seattle (EEUU) durante la celebración de la legalización del matrimonio gay. En esta ocasión, un dron chocó contra un edificio y cayó sobre un grupo de gente hiriendo a una joven.

Estos acontecimientos evidencian la necesidad de contar con una regulación eficiente sobre el uso de drones en zonas habitadas. En este sentido, en EEUU el uso de drones está regulado por la Federal Aviation Administration (FAA) permitiendo su utilización para fines lúdicos, siempre y cuando se vuelen lejos de personas y edificios, algo que en Seattle no se respetó.

En España, el uso de drones con fines profesionales está regulado por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), que prohíbe el uso libre de estos aparatos con fines comerciales. Si su utilización es con fines lúdicos, no se pueden volar a más de 100 metros de altura ni en lugares habitados o con espacio aéreo controlado.

dron volando

Dron de 6 hélices volando

Al tratarse de una regulación hasta cierto punto compleja y que implica una inversión de tiempo y de dinero, son muchos los que deciden operar sus aeronaves con fines profesionales sin cumplir con los requisitos legales establecidos.

El pasado domingo el periódico EL País publicó un artículo sobre el tema de los drones piratas donde explican lo arriegado del mal uso de éstos y lo perjudicial que resulta la práctica pirata para las compañías que sí están homologadas en el uso profesional de drones.

Bien, veamos con algo más de detalle la normativa española que regula el uso de estas aeronaves pilotadas por control remoto, comúnmente llamadas drones o RPA’s (de las siglas en inglés, Remotely Piloted Aircraft). Si la aeronave pesa menos de 150 kg, es la Agencia Estatal de Seguridad Aérea la encargada de su regulación y, si el drone supera este peso, deberemos remitirnos a la normativa de EASA (European Aviation Safety Agency).

Debemos informaros que en la actualidad la normativa existente en nuestro país es de carácter temporal y solo os podemos dejar el Proyecto de Real Decreto por el que se regula la utilización civil de las aeronaves pilotadas por control remoto en el que está trabajando el Ministerio de Fomento.

En el proyecto se modifica el artículo 11 de la Ley 48/1960, de 21 de julio, sobre Navegación Aérea, introducida por el artículo 51 del Real Decreto-ley 8/2014, de 4 de julio, de aprobación de medidas urgentes para el crecimiento, la competitividad y la eficiencia. Se establece que estos artefactos son efectivamente aeronaves y, como tales, su utilización civil está sujeta a la legislación aeronáutica civil. Además, el artículo 50 del citado Real Decreto-ley 8/2014, de 4 de julio, ha establecido con carácter temporal el régimen jurídico aplicable a estas aeronaves y a las actividades desarrolladas por ellas, en tanto se procedía a la adopción de la disposición reglamentaria prevista en su disposición final segunda, apartado dos.

Como ya hemos adelantado anteriormente, este borrador en fase de aprobación aborda la operación de aeronaves pilotadas por control remoto de peso inferior a los 150 kg y las de peso superior destinadas a, entre otras actividades de lucha contraincendios y búsqueda y salvamento, dado que el resto están sujetas a la normativa de la Unión Europea. Tal y como indica esta normativa, las aeronaves pilotadas por control remoto de hasta 25 kg de masa máxima al despegue se consideran, conforme al artículo 151 de la Ley 48/1960, de 21 de julio, sobre Navegación Aérea, aeronave de limitados usos, características técnicas y actuaciones, y por tanto, quedan exceptuadas de los requisitos de inscripción en el Registro de Matrícula de Aeronaves Civiles y de la obtención del certificado de aeronavegabilidad a que se refieren, respectivamente, los artículos 29 y 36 de esa Ley, estando sujetas a condiciones específicas para su pilotaje.

Pero entonces, ¿qué se puede hacer con un drone en España? Se pueden utilizar para llevar a cabo, entre otros, los siguientes trabajos aéreos: de investigación y desarrollo, tratamientos aéreos fitosanitarios y otros que impliquen esparcir sustancias sobre el suelo y/o la atmósfera (como sucedería en el caso de extinguir un incendio), levantamientos aéreos, observación y vigilancia aérea y operaciones de emergencia, búsqueda y salvamento.

Dron Laloli

Imagen de nuestro dron Pepito

También podemos utilizar los drones para grabar y filmar pero siempre que sea sobre zonas no habitadas y lo hagan profesionales acreditados para ello. Por ahora no se permite su uso en España en ciudades o sobre aglomeraciones de personas al aire libre, como pueden ser parques de ciudades, playas llenas de gente, campos de fútbol, estadios, etc. Tampoco será posible grabar manifestaciones, fiestas o conciertos, excepto que se trate de recintos completamente cerrados (incluyendo el techo). En este sentido, los recintos completamente cerrados (pabellones industriales o deportivos, centros de convenciones, recintos particulares…) por ahora no están sujetos a la jurisdicción de AESA, al no formar parte del espacio aéreo. Por lo tanto, serán los titulares de estos recintos lo que decidirán si se autoriza el vuelo con drones en su interior y en qué condiciones.

Para grabar en exteriores, se permite el uso de drones siempre que se utilicen aeronaves de hasta 25 kg pero ha de hacerse de día y en condiciones meteorológicas visuales, dentro del alcance visual del piloto. La aeronave no podrá estar a una distancia mayor de 500 metros del piloto y a una altura máxima de 120 metros sobre el terreno (400 pies). Para estos vuelos, se cumple lo que ya hemos comentado con anterioridad: zonas fuera de aglomeraciones de edificios en ciudades, pueblos o lugares habitados o de reuniones de personas al aire libre y en espacios aéreos no controlados.

Además, tal y como indica AESA en su página web, para la realización de fotografías o filmaciones con cualquier tipo de aeronaves, tripuladas o no, será necesario obtener una autorización específica por parte de este organismo, en virtud de una Orden de Presidencia del Gobierno de 14 de marzo de 1957.

Debemos hacer una seria reflexión sobre este asunto porque, al igual que no consentiríamos ir en un vehículo que condujera alguien sin carnet, ¿dejaríamos en manos de alguien sin experiencia y sin la cualificación necesaria un dron?


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